El significado profético del proyecto que prohíbe el cristianismo en Israel. Y el porqué debes prestar mucha atención.

Dos miembros del Knéset​  (Parlamento) israelí han propuesto que se criminalice el cristianismo en  Israel. Específicamente que se criminalice la predicación del evangelio con penas que van, de uno a dos años de cárcel.

La propuesta fue rechazada luego que un gran número de legisladores (cristianos) acudieron a Benjamín Netanyahu para que intercediera y detuviera esta demencial iniciativa.

Según los legisladores Moshe Moshe Gafni, y Yaakov Asher:

«Cualquiera que persuada a una persona, directa, digitalmente, por correo electrónico, o a través de las redes, a convertirse (al cristianismo), su sentencia será de un año de cárcel. Y si la persona fuera un menor, su sentencia será de dos años de prisión»

Aunque todo esto parezca una anécdota, no lo es.

De hecho, encaja perfectamente bien en el puzzle profético, el cual se esta gestando exactamente como lo pre-dice la Biblia.

Esta propuesta, es solo el primer intento de lo que ocurrirá durante la semana setenta de Daniel,  y el libro de Apocalipsis.

Y esta propuesta no quedará ahí tirada como algunos pudieran pensar,  porque los legisladores empujarán  su implementación, y eventualmente en el resto del mundo.

¿Cómo lo harán?

Del mismo modo en que se logra implementar la mayoría de las leyes perversas; Se cambian algunas palabras, y la meten en un paquete de proyectos. Luego, los legisladores votan a favor o en contra de ese paquete completo, sin importar lo que contenga.

¿Pero, cuál es la significancia profética a la luz de las Escrituras?

La significancia de la aplicación de una ley que prohíba el cristianismo, especialmente en Israel, implica que la Gran Tribulación, para el mundo, esta pisándoles los talones.

Durante la Gran Tribulación la predicación del evangelio será un crimen duramente castigado.

Apocalipsis 11 nos relata que dos testigos DE DIOS profetizarán durante 3 años y medio vestidos con ropa de luto (vestidos de cilicio).

Lo que estos testigos hacen es predicar a JesuCristo, al verdadero Mesías, lo que provoca a la casta gobernante/religiosa, y los persigue, evidentemente,  «por incumplir la ley». De otro modo no se explica que quieran matarlos «por predicar».

Querrán arrestarlos y matarlos, pero a estos dos testigos de Dios, nadie los puede dañar. Porque..

«Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera..» (Apocalipsis 11:5)

Aparte de otras habilidades otorgadas por Dios como la de provocar sequías, o convertir las aguas en sangre.

Por otra parte, la aparición de estos dos testigos bien pudiera suceder antes de que la ley se implemente, porque hasta el momento existe libertad de culto en Israel. Y bien pudieran estos dos testigos «seguir predicando» al momento de implementarse, lo que provocaría la ira de las autoridades (sus enemigos),  las cuales conspirarán para asesinarlos.

En conclusión, lo que ahora ocurrió en el Knéset es el preámbulo a la aparición de estos dos testigos, a quienes «la Bestia que sube del abismo», dará muerte.  Pero resucitarán, para asombro y terror de los moradores de la Tierra. (Apocalipsis 11:7-14)

Esta ley que proscribe el cristianismo, bien podría ser implementada inmediatamente después del Rapto   o Arrebatamiento de la Iglesia, puesto que los legisladores (cristianos) que acudieron a Netanyahu para que detuviera la iniciativa, tampoco estarían.

Dios conoce el futuro, y sabe que lo harán. Que criminalizarán el cristianismo. Y eventualmente,  en todo el mundo. Pero el Eterno ya tiene preparado a sus dos testigos, quienes predicarán a Yeshúa (Jesús), a una humanidad que muy poco le queda de humanidad.

El tiempo que queda es muy breve. Si no eres salvo, es momento de que tomes tu decisión.

El Señor Jesucristo advierte que la Gran Tribulación que ya esta por llegar  es una «cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.» (Mateo 24:21) No te quedes. La iglesia esta por marcharse. 

Maranatha!